El pequeño ajuste en la brújula.
Que ganas de parar todas las máquinas y hacer un pequeño ajuste en la brújula, golpear el timón, no muy brusco, bajar a todos los pesos muertos del barco y navegar hacia las montañas. No hay forma de que se me hunda la nave, pero tampoco la certeza de si me voy a encontrar con una tormenta o no. ¿pero qué has aprendido de las tormnetas? Que no siempre sale el sol después, pero al menos ya sabes como manejarlas.
Frito por Jp, el día
7/19/2010.
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