Hay un montón de cosas que no odio.
los domingos a las 12, los completos, el parpadeo de los semáforos, ver a los gatos dormir, la música portátil, el ruido del mar, caminar por la sombra, tomar agua, el arroz solo, los placebos, las chinitas en el mar, la arena negra, dormir con la ventana abierta en verano, no hacer la cama, cuando le daba besos a tu cuello y se te escapaba esa risa que no era más que la desesperación de estar muy bien.
por ejemplo: cuando, medio dormido, me abrazas y haces que se me pasen las pesadillas
podrías decirme algo...