La despedida.
Pero hubo algo, en esa micro, cuando volvíamos del Parque Arauco, algo en los colores de las nubes, ese 14 de enero que se nubló, en verano, los mismos colores, la misma temperatura que me hizo recordar Buenos Aires y todo lo que Buenos Aires significa para mi. Un poco de miedo, un poco de nostalgia. Hice el experimento de extrañar un par de segundos y no fue lo que quería sentir. Algo me dice que nos vamos a partir, que la distancia nos va a enfriar.
Nos hubiéramos robado la planta del Homecenter, total, eran 500 pesos. La adrenalina cuesta poco.
A veces me gustaría que le echaras más la choreada a la vida, a todo, a ti misma. Es como ese gesto de aplaudir y decir "ya, basta de esta wea" y tomar las riendas.
Te voy a echar de menos. Sé que no lees este blog, que lo conoces, pero no se te ocurriría jamás leerlo dentro de lo pronto. Eso porque a veces no se te ocurre nomás. Quizás lo leas mañana y tengamos una conversación.
lo leo cuando te echo de menos, como ahora.
podrías decirme algo...